Elegir una asesoría es una decisión importante para cualquier pequeña o mediana empresa. No se trata únicamente de encontrar a alguien que presente impuestos o prepare las nóminas: una buena asesoría debe conocer el negocio, anticiparse a sus obligaciones y ayudar a reducir riesgos fiscales, laborales y jurídicos.

Pero ¿qué debería valorar una PYME antes de contratar una asesoría?

1. Que ofrezca un asesoramiento integral

La actividad diaria de una empresa afecta a distintas áreas.

Una contratación tiene implicaciones laborales. La compra de determinados activos puede tener consecuencias fiscales y contables. La entrada de un nuevo socio requiere analizar cuestiones mercantiles y jurídicas.

Por eso resulta especialmente útil que la asesoría pueda coordinar diferentes especialidades:

  • Fiscal.
  • Contable.
  • Laboral.
  • Mercantil.
  • Jurídica.

Contar con profesionales capaces de analizar conjuntamente estas áreas evita que determinadas decisiones se estudien de manera aislada.

2. Que tenga experiencia trabajando con empresas

Las necesidades de una sociedad mercantil pueden ser considerablemente diferentes a las de un particular.

Una asesoría para empresas debe estar familiarizada con cuestiones como el Impuesto sobre Sociedades, IVA, retenciones, nóminas, Seguridad Social, cuentas anuales, libros contables y obligaciones mercantiles.

También es importante que comprenda la realidad de las pequeñas y medianas empresas: equipos reducidos, necesidad de respuestas rápidas y responsables que habitualmente gestionan varias áreas del negocio al mismo tiempo.

3. Que no se limite a presentar impuestos

Presentar correctamente las declaraciones es fundamental, pero el asesoramiento debería ir más allá.

Una PYME necesita conocer periódicamente cuestiones como:

¿Estamos contabilizando correctamente nuestros gastos?

¿Tenemos documentación pendiente?

¿Se aproxima alguna obligación relevante?

¿Existe algún riesgo fiscal o laboral que deberíamos revisar?

¿Hay cambios normativos que afectarán próximamente al negocio?

El verdadero valor del asesoramiento aparece cuando permite anticiparse a los problemas.

4. Que exista una comunicación fluida

Cuando surge una duda fiscal o laboral, esperar durante días una respuesta puede bloquear decisiones de la empresa.

Antes de contratar una asesoría conviene conocer:

  • Quién será el interlocutor habitual.
  • Cómo se realizan las consultas.
  • Qué canales de comunicación existen.
  • Cómo se gestiona una cuestión urgente.
  • Con qué periodicidad se revisa la situación de la empresa.

Una comunicación clara es tan importante como el conocimiento técnico.

5. Que utilice herramientas digitales

La relación entre empresa y asesoría ha cambiado considerablemente.

El intercambio continuo de documentación mediante correos electrónicos y carpetas desordenadas genera pérdidas de tiempo y aumenta las posibilidades de que falte información.

Una asesoría actual debería disponer de procedimientos que permitan compartir y organizar facturas y documentos de manera sencilla y segura.

Esto cobra todavía más importancia con la progresiva digitalización de las obligaciones de facturación.

6. Que esté preparada para los cambios en facturación

Los próximos cambios relacionados con los sistemas informáticos de facturación y la factura electrónica harán que muchas empresas tengan que revisar sus procesos administrativos.

Por ello, al elegir asesoría resulta conveniente comprobar que pueda acompañar a la empresa durante esa transición y explicarle qué obligaciones le afectan realmente.

7. Que explique las cosas de forma comprensible

El empresario no debería necesitar ser experto fiscalista para entender la situación de su negocio.

Una buena asesoría debe ser capaz de explicar una cuestión compleja en términos claros: qué ocurre, qué opciones existen, qué consecuencias tiene cada alternativa y qué documentación se necesita.

8. Que conozca tu actividad

No todas las empresas tienen las mismas necesidades.

Una empresa de servicios profesionales, un comercio, una empresa tecnológica o un negocio con empleados pueden tener problemáticas fiscales y laborales muy diferentes.

Cuanto mejor conozca la asesoría el modelo de negocio, más fácil será detectar particularidades relevantes.

9. Que el servicio esté claramente definido

Antes de contratar conviene conocer exactamente qué está incluido en la cuota.

Por ejemplo:

  • Contabilidad.
  • Presentación de impuestos.
  • Elaboración de nóminas.
  • Contratos y gestiones laborales.
  • Consultas fiscales.
  • Asesoramiento mercantil.
  • Presentación de cuentas anuales.
  • Atención de requerimientos.
  • Asistencia ante inspecciones.

Comparar asesorías únicamente por precio sin comprobar el alcance del servicio puede llevar a conclusiones equivocadas.

10. Que pueda crecer junto a la empresa

Las necesidades de una pequeña empresa cambian.

Hoy puede tener dos trabajadores y mañana diez. Puede incorporar socios, abrir otro establecimiento, realizar operaciones internacionales o necesitar financiación.

Elegir una asesoría capaz de acompañar esas nuevas situaciones evita tener que cambiar de proveedor precisamente cuando el negocio comienza a crecer.

Una asesoría debe aportar tranquilidad, pero también información

Externalizar las áreas fiscal, laboral y contable no significa que el empresario deba desconocer lo que ocurre.

Al contrario: una buena relación entre empresa y asesoría debería permitir al responsable del negocio disponer de información más clara y dedicar menos tiempo a tareas administrativas.

En Kontamec ofrecemos asesoramiento fiscal, contable, laboral y jurídico a autónomos, pymes y empresas en Madrid, con un enfoque basado en el acompañamiento continuado y la atención personalizada.

Si estás valorando cambiar de asesoría o quieres saber cómo podemos ayudarte, puedes contactar con nuestro equipo.